quarta-feira, 1 de outubro de 2014

OAB desaprova projeto que define o crime de terrorismo

O Conselho Federal da Ordem dos Advogados do Brasil (OAB) manifestou-se, por unanimidade, pela rejeição do Projeto de Lei do Senado (PLS) 499/2013 que define o crime de terrorismo. A proposta para criação da Lei Antiterrorismo, elaborada pela Comissão Mista de Consolidação das Leis e Regulamentação da Constituição, tramita no Congresso Nacional desde novembro de 2013.
O Senado ainda busca um texto de consenso, mas inicialmente o PLS 499/2013 prevê, para o crime de terrorismo,  penas que vão de 15 a 30 anos de prisão. No caso de mortes, a pena seria de 24 anos de reclusão e, se o terrorista usar explosivos, armas químicas ou outros recursos de destruição em massa, o tempo na cadeia pode aumentar em um terço. Outro projeto, o PLS 08/2013, do senador licenciado Armando Monteiro (PTB-PE), tipifica o vandalismo.
OAB
No entendimento da OAB, tanto na legislação comparada como nos tratados e convenções sobre terrorismo, as condutas criminalizadas dizem respeito ao ataque às instituições democráticas (Parlamento, Judiciário), com ofensas aos postulados da democracia, motivado por questões religiosas, políticas, étnicas e outras.
O relatório do Conselho, divulgada nesta segunda-feira (29), afirma que não há justificativa para que se promova a tipificação da conduta em lei específica. Lembra ainda que no projeto do Novo Código Penal (PLS 236/2011) a definição do crime de terrorismo já está em discussão.
De acordo com o documento enviado à Presidência do Senado, a tentativa do Congresso Nacional em tipificar o terrorismo foi feita “às pressas, valendo-se de um Direito Penal de emergência, atropelando procedimentos e evitando um amplo debate do tema com a sociedade civil organizada, buscando criminalizar a conduta dos movimentos sociais”.
Para a OAB o projeto é uma resposta às manifestações populares de junho de 2013 , que se intensificaram no “evidente despreparo” dos policiais na repressão aos protestos, culminando na morte do cinegrafista  da TV Bandeirantes, Santiago Andrade, em 10 de fevereiro deste ano.
O relator Evânio José de Moura Santos avalia  que não se configuram como terrorismo os atos praticados pelos manifestantes. A morte do jornalista, agressão física a policiais, depredação do patrimônio público ou privado e o uso de explosivos podem ser enquadrados como homicídio, lesões corporais, dano e dano qualificado, porte ou posse de artefato explosivo incendiário.
Discussão
O senador Randolfe Rodrigues (PSOL-AP) comemorou o posicionamento da OAB. Para ele não existe necessidade de uma lei para classificar o terrorismo no Brasil, pois o objetivo seria unicamente criminalizar as manifestações populares e ameaçar direitos já garantidos, como o da liberdade de expressão.
- Fico feliz que a OAB esteja ao lado do bom senso. Espero, inclusive, que com esse posicionamento e outra composição do Senado, a partir do ano que vem, esse projeto seja devidamente arquivado - afirmou.
O texto do PLS 499/2013 deverá sofrer alterações para ser votado na forma de um substitutivo. Durante as discussões, o senador Romero Jucá (PMDB-RR), relator da matéria na comissão mista, defendeu a proposta como a mais adequada para nortear a elaboração do novo texto.
Já os senadores Humberto Costa (PT-PE) e José Pimentel (PT-CE), líder do governo no Congresso, consideraram que a definição prevista no projeto do novo Código Penal é mais precisa, menos subjetiva.
Ainda não existe no ordenamento jurídico brasileiro a definição de terrorismo, crime que a Constituição repudia, estabelecendo como hediondo, sendo inafiançável e insuscetível de graça ou anistia.
Após o atentado de 11 de setembro de 2001 nos Estados Unidos, foi editada a Convenção Interamericana contra o Terrorismo, ratificada pelo Brasil.
Agência Senado (Reprodução autorizada mediante citação da Agência Senado). 30.09.2014.

Decálogo del estudiante de Criminología


Decálogo del estudiante de Criminología

Cuando era estudiante de Criminología cometí varios errores por desconocimiento o por negligencia, que me pesan a día de hoy, y que me encantaría subsanar si pudiera volver atrás en el tiempo.
Como ya es un poco tarde para quejarse y toca mirar hacia adelante, he decidido escribir este decálogo para los actuales estudiantes, con el fin de advertirles para que no repitan los mismos errores que yo considero que cometí.

La situación de la Criminología en España en los últimos diez años apenas ha cambiado, a excepción de algunos logros como la creación del primer Colegio Profesional en la Comunidad Valenciana.
Si bien hay muchas asociaciones y muchos criminólogos que se esfuerzan por sacar adelante esta disciplina, los resultados no son proporcionales a ese esfuerzo, y a grandes rasgos la escena criminológica española sigue caracterizándose por una falta de actividad y coordinación entre sus miembros.
Como ejemplo de ello me gustaría comentar una experiencia personal que tuve hace cosa de un mes, tras la publicación de una opinión en una página de Facebook. A raiz de mi comentario, contactó conmigo una persona que decía haber estudiado Criminología hace años y estar totalmente perdida... Pero fijaos si estaba perdida que se limitó a dejarme su dirección de e-mail y decirme que la escribiera para que “nos avisáramos si salía algo”. La cara que se me quedó no se puede describir: ¿de verdad esa persona creía que iba 'a salir algo' sin hacer nada? Imagino que se refería a una oferta para trabajar como criminólogo. ¿De verdad es posible estar tan desconectado como para desconocer la realidad actual?

Esa persona vino a confirmar mis sospechas: hay gente que sale de la universidad con un título de Criminología y se echa a perder. No mantienen contacto con ningún otro criminólogo (ni siquiera compañeros de estudios), no saben que existen asociaciones ni participan en ellas, no conocen la cruda realidad en cuanto a salidas laborales y encima esperan que les vayan a llover las ofertas de trabajo sin más esfuerzo que pedirle a un desconocido -la servidora- que les informe por e-mail sobre ellas.
Como espero no tener que cruzarme más con esos criminólogos perdidos porque me desespera ver ese nivel de inmovilidad a estas alturas, aquí va el decálogo del estudiante de Criminología, que incluso se puede usar una vez egresado de la universidad.


1. Romper la 'brecha generacional':

Los estudios oficiales de Criminología se pueden considerar relativamente nuevos porque se inician en 2004, pero en general, los estudios de Criminología en nuestro país no son tan nuevos como algunos se empeñan en hacernos creer: ya había un magister de cuatro años de Criminología en la Universidad Complutense en los años 70, y no es el único ejemplo.
Hay, por lo tanto, muchos criminólogos anteriores a las nuevas generaciones, que hemos tenido la suerte de encontrarnos con una titulación oficial (licenciatura o grado) ya implantada.
Conviene ser abierto de mente e intentar conocer los esfuerzos que esas generaciones anteriores vienen haciendo por sacar adelante la Criminología.

Tuve la suerte de conocer a algunos de esos criminólogos durante mis estudios, por lo que he podido preguntarles cosas y averiguar más sobre el pasado de la Criminología. Quizá la frase 'conocer el pasado para construir el futuro' os anime a no conformaros con conocer sólo a criminólogos de vuestro mismo grupo de edad.

¿Cuál fue mi error? No mantener el contacto con todos ellos al salir de la universidad. Aunque poco a poco he ido recuperándolos, no recomiendo olvidarse de aquellas personas que tienen mucha más experiencia que nosotros, o que han vivido muchos más años luchando por la Criminología.

2. Hacer las preguntas a tiempo:

Por motivos varios, tuve que estudiar los cinco años de licenciatura en tres universidades diferentes, lo cual hizo que cambiara de compañeros y profesores con más frecuencia de la que me hubiese gustado.
En mi caso, solía ser bastante activa en clase y comentar con los profesores dudas referentes al estado de la Criminología en nuestro país siempre que me era posible, pero aún así, cometí un error garrafal: redacté una carta que incluía una serie de preguntas para exponérselas al que ha sido uno de mis mentores más interesantes, pero nunca me reuní con él porque tenía que pedirle cita a la secretaria y me dio pereza; este es uno de los peores enemigos del criminólogo egresado.

Han pasado seis años desde que redacté el escrito y me arrepiendo muchísimo de no haber intentado obtener respuesta a mis inquietudes... porque las sigo teniendo:

Hola,

Me gustaría preguntarle acerca de por qué no hay Asociaciones de Criminólogos que funcionen en Madrid.
Encontré una asociación en Madrid que dependía de la FACE, pero cuando mandé un e-mail ni siquiera contestaron.
Unas compañeras de clase, vieron que en la facultad de Derecho de la Complutense estaba el Instituto de Criminología, pero cuando le preguntaron a la señora de información les dijo que eso no existe, que el cartel con el listado de departamentos está desfasado.

Cuando estudié en el CEU la diplomatura de Criminología, juraron y perjuraron que montarían el primer Instituto de Criminología de Madrid, pero lógicamente no lo han hecho.

Otra compañera de clase, llamó a un despacho de Detectives privados en el que se supone que había muchos criminólogos y que iban a montar una asociación, pero cuando les dijo que se iba a licenciar este año, la chica que le atendía la llamada cambió el tono inmediatamente y le dijo que eso no les interesaba y que no les hacían falta licenciados...

¿Qué cree usted que pasa en Madrid para que haya tanta escasez y vayamos con tanto retraso?
Yo entiendo que seamos pocos licenciados todavía, pero hay una especie de "negativa" a la hora de hacer cualquier intento por promover la disciplina.

Recientemente he visto que incluso en Oviedo están en marcha con un plan para la creación de un Colegio de Criminólogos, pero no hay forma de encontrar nada de esto en Madrid, ni siquiera simples asociaciones.
No se muy bien cómo funcionan estas cosas (me imagino que hay que hacer papeleo con el Ministerio de Educación, Cultura o vaya usted a saber), pero me gustaría saber si desde el Departamento de Criminología se han planteado alguna vez llevar a cabo una iniciativa de este tipo.

Dado que en Madrid no parece que exista ningun Instituto de Criminología, si alguna institución necesita un informe criminológico ¿a quién se lo manda hacer?

Espero no molestarle con tantas preguntas, pero me gustaría que cuando tenga tiempo me respondiera a algo o me dijera a quién me puedo dirigir para obtener dicha información.

muchas gracias y reciba un cordial saludo.

Mi manera de redactar era mejorable y quizá la forma de exponer las preguntas no era la más adecuada, pero pese a recibir una respuesta positiva, me dio una pereza enorme eso de tener que pedirle cita a la secretaria y nunca me reuní con la persona a la que iba dirigida el escrito.
Todavía guardo la esperanza de cruzarme con ella en un futuro próximo.

Por lo tanto, recomiendo no sólo bombardear a preguntas a los profesores (en serio, aprovechad mientras podáis), sino también resolver vuestras dudas antes de perder la oportunidad, porque lo mismo me pasó con el ya difunto Jose Antonio García-Andrade; conseguí poneme en contacto con él para realizarle una entrevista y tardé tanto en mandarle las preguntas que falleció.

3. Unir esfuerzos para moverse:

Si bien mientras era estudiante no considero que fuera especialmente alborotadora, lo cierto es que de vez en cuando andaba enfrascada en recogidas de firmas y envío de cartas para resolver problemas a los que teníamos que enfrentarnos mis compañeros y yo. Algunas de esas iniciativas fueron fructuosas, pero otras no fueron ni de lejos suficientes para tratar asuntos más complejos.

Por ejemplo, nunca supe que entre varios compañeros podríamos haber fundado una Asociación de Estudiantes de Criminología; de haberlo sabido, es seguro que lo habría intentado, porque precisamente mientras estudiaba no había ni una triste asociación en Madrid; esa situación se prolongó una vez terminé los estudios, de forma que volví a planteármelo hace cosa de tres años, pero finalmente el proyecto no llegó a término.

Aunque mirando atrás no puedo calificarme como una estudiante pasiva, pude haberme movido mucho más, pude haber hecho más contactos y pude haber seguido en pie de guerra al salir de la universidad. Mi error en este caso es que he tardado mucho tiempo en reaccionar.

Recomiendo a los estudiantes unirse en asociaciones para aunar esfuerzos y ejercer presión de una manera más efectiva. Mis intentos de lucha en solitario no hicieron más que quemarme, y cuando uno cuenta con pocos apoyos se termina desmotivando, por lo que es mejor unirse para no perder ese movimiento que tanta falta le hace a la escena criminológica, tanto dentro como fuera de la universidad.

Hay muy buenos ejemplos actuales de Asociaciones de Estudiantes, como la Associació Interuniversitària de Criminologia de Barcelona, que además de estar bastante activa, consigue reunir a estudiantes de varias universidades de la misma ciudad, lo cual es muy positivo de cara a entablar relaciones entre futuros criminólogos aún cuando no han estudiado juntos.

4. Guardar apuntes:

Sé que hay gente que al terminar la carrera e iniciar el verano, lo único de lo que tiene ganas es de meterle fuego a los apuntes de las asignaturas ya aprobadas.
En mi caso, he estado guardando los apuntes de todas las asignaturas desde primero de carrera hasta el año pasado, cuando decidí que era hora de 'hacer limpia' entre tantos papeles.

Me deshice sin problemas de un buen número de apuntes de asignaturas que presumí que no me iban a valer para nada (Economía Política, Derecho Laboral, Derecho Administrativo...), pero eché en falta entre tantos papeles un folio donde apunté con sumo interés una breve historia de la Criminología en España que nos contaron el primer día de clase de la carrera.
Aunque no creo que olvide ese día, debo haber tirado ese folio en algún momento de los pasados diez años, con lo que ahora me siento víctima de una gran pérdida.

Aseguraos muy bien de lo que váis a tirar (o a meterle fuego, ahí ya cada uno...), porque la información no vuelve; si acaso, uno puede recuperar una parte haciendo un gran ejercicio de memoria, investigando, leyendo o estudiando de nuevo, pero hay información muy difícil de obtener que podéis perder para siempre, y el día menos pensado necesitaréis echar mano de ella.

Mi error fue no saber valorar en su momento, determinada información. Tampoco hay que guardarlo absolutamente todo 'por si acaso', pero conviene tener los apuntes bien organizados para poder consultarlos cuando sea necesario. En algún momento tendréis misteriosas pérdidas de memoria o notaréis como vuestros conocimientos se oxidan, así que más vale prevenir.

5. Mantenerse en contacto con los demás:

Va a ser muy difícil luchar por obtener un reconocimiento profesional si no hay coordinación entre los criminólogos, de la misma manera que va a ser muy difícil mantenerse motivado estando solo en lo que yo llamo 'la cueva'.

'La cueva' es un micromundo que uno construye a su alrededor cuando ya está harto de realizar esfuerzos por trabajar como criminólogo; si se me permite añadir algo basado en mi experiencia personal, esos esfuerzos suelen ser vanos porque no están bien dirigidos y nuestra energía es limitada, con lo que si no nos retroalimentamos entre miembros del colectivo, uno acaba convirtiéndose en un 'criminólogo de cueva' que pierde el contacto con la realidad, la escena criminológica y los pocos compañeros que pudiese mantener tras su paso por la universidad.

Más o menos algo así me pasó hasta finales del año pasado: llegué a tener un total rechazo hacia la Criminología porque me sentía aislada (yo era la principal culpable de ese aislamiento, por cierto) y sin motivación para moverme. Opté por dedicarme a otras cosas mientras esperaba a que la situación mejorase... y apenas lo hizo.
Esperar es otro de los enemigos mortales del criminólogo, universitario o egresado, porque mientras uno se encuentra 'inmóvil', los conocimientos y habilidades se oxidan, los contactos se pierden y las ganas de luchar se marchan a otra parte.

Si comparamos la situación actual de la Criminología en España con un monstruo, os recomiendo una cosa: hay que enfrentarse a él porque sino, te come; hay que mirarlo de frente, y como dicen los compañeros argentinos, agarrarlo a trompadas (¡me encanta esa expresión! No veía el momento de usarla en uno de mis artículos)

Usar las redes sociales hace mucho más fácil encontrar a otros criminólogos que se encuentan en nuestra misma situación, y esto es positivo por tres razones básicas:

a) Conversar con ellos y hacer algo por conocerles ayuda a motivarse y mentenerse así de contínuo.

b) Participar activamente en foros y debates nos conecta con otros criminólogos con nuestros mismos intereses, lo cual refuerza el sentimiento de pertenencia a un colectivo (ya no nos sentiremos tan solos)

c) Podemos encontrar compañeros para realizar proyectos. Además de las ideas que pueden darnos, el apoyo nunca va a estar de más.


6. Tener proyectos:


Aunque uno sea estudiante, no debería dejar para cuando salga de la universidad los proyectos que le motivan.
En mi caso, cometí el error de pensar que mientras era estudiante sólo estaba obligada a aprender y a aprobar. Ahora me doy cuenta de cuántas ideas tuve y dejé escapar.

Si tenéis una idea para un proyecto, por loca que sea, no dejéis que pase el tiempo sin intentar ponerla en práctica. La vida de estudiante puede favorecer la creatividad de muchas formas.

Hay proyectos de Criminología sencillos que no necesitan ningún permiso, papeleo administrativo ni financiación; hay que ser conscientes de que nadie nos va a dar publicidad gratuíta, y de que nosotros somos el mejor escaparate para la Criminología que queremos.
La idea puede pasar por crear un blog, un podcast o realizar una pequeña investigación de campo. Esto no sólo nos permitirá ganar experiencia, sino que también puede servirnos a la hora de hacer contactos, mejorar el currículum, y en definitiva, hacer Criminología por el medio que sea.

A la hora de salir de la universidad, probablemente esos proyectos puedan seguir adelante y contribuir a que tengamos una Criminología más práctica y menos teórica o académica.

7. Ir a Congresos:

Siempre he pensado que el criminólogo debe acostumbrarse lo antes posible a ir a Congresos, Jornadas o actividades relacionadas con la Criminología.

Durante mis estudios universitarios conocí a mucha gente interesante asistiendo a ponencias y mesas redondas, además de poder encontrarme con algunos de mis 'idolos de la Criminología'. Esas actividades, no sólo me resultaban motivadoras, sino que también me instruían y ayudaban a estar al día.

El error que cometí fue dejar de informarme acerca de las Jornadas y Congresos que se iban a celebrar en mi ciudad al salir de la universidad. No tengo una opinión negativa a este respecto de mi época de estudiante, porque como suele decirse, 'me apuntaba a un bombardeo' en cualquier momento, pero hay que intentar no desconectar de estas actividades una vez sales de la universidad.

Es buena idea ponerse en contacto con los Departamentos de Criminología de otras universidades de nuestra localidad y preguntarles si tienen planeado realizar alguna ponencia o mesa redonda; así es como he podido asistir a Jornadas que se celebraban casi en la clandestinidad porque apenas se publicitaban.

Si nuestra universidad no organiza actividades de este tipo tan a menudo como nos gustaría, recomiendo pasar por el Departamento de vez en cuando para proponer ideas junto a los compañeros de clase, cosa que en su día yo no hice (y ahora me arrepiento, sí).

8. Curtirse:

Por muy dura que pueda parecer la vida de estudiante de Criminología, no es nada comparado con el trabajo que tiene por delante el criminólogo egresado; la lista de cosas que os váis a encontrar por hacer, mal hechas o sin aclarar no tiene fin.

En la mayoría de los casos, no basta con aportar proyectos personales a la escena criminológica, sino que hay que desarrollar algunas facetas que nos ayuden por ejemplo a emitir quejas formales ante un organismo público, realizar trámites administrativos para fundar una asociación, etc.

Recomiendo mejorar todo lo posible nuestra redacción, nuestro manejo de Internet y nuestra paciencia, porque son tres de las cosas que más vamos a necesitar si queremos dar a conocer la Criminología una vez abandonemos la universidad.

Hay que considerar que una vez egresados, vamos a tener que realizar esfuerzos conscientes por mantener apoyos y contactos que no requerían una labor de 'mantenimiento' mientras estabamos en la universidad.

Cuantos más esfuerzos realicéis durante vuestro periodo como estudiantes por estar informados, saber cómo funcionan las cosas y desarrollar habilidades paralelas a la carrera, mejor podréis desenvolveros después.

Mi error fue perder tiempo y energía en quejarme de lo mal que estaban las cosas para el estudiante de Criminología, y no ver venir el 'monstruo' del que os he hablado anteriormente. Las cosas se ponen mucho más duras después, así que más vale estar curtidos.

9. Presionar:

Uno de los mayores errores que he cometido hasta hace poco, es creer que basta con 'hacer bulto' para presionar a las instituciones y luchar por nuestro reconocimiento como profesionales.
Realmente hay dos errores en este esquema mental, y son: pensar que con figurar como asociado o con formar parte del colectivo ya es suficiente, y creer que es sólo a las instituciones a quienes tenemos que presionar.
Lo cierto es que he terminado por reconocer que tenemos que 'meternos caña' a nosotros mismos antes de lanzarnos a presionar y exigir a otros.

Con esto también quiero dar a entender que no podemos formar parte de una asociación y esperar a que nos lo den todo hecho: hay que participar activamente, mandar e-mails, preguntar qué se está haciendo, acudir a las reuniones... Me parece inadmisible que a día de hoy haya asociaciones de Criminología que organicen una reunión y no acuda ningún socio.
Las asociaciones las constituyen las juntas directivas, pero las hacen funcionar los socios.

Tampoco está de más hacer pequeños esfuerzos en solitario o con un grupo de compañeros; se pueden mandar cartas a los periódicos, a los organismos oficiales o Ministerios, a los políticos... puede que no obtengamos una respuesta satisfactoria, pero si ni siquiera saben que estamos ahí, pocas oportunidades laborales podemos esperar para el futuro.
Lo mismo va para todas esas asociaciones que se fundan con mucha ilusión pero luego no tienen actividad.

10. Transformar la indignación en acción:

Me da hasta vergüenza decirlo, pero hasta día de hoy, es algo con lo que lucho a diario: la indignación que me produce ver como 'supuestos criminólogos' que luego uno descubre que son escritores, periodistas o tertulianos, se alimentan de la Criminología y presentan una visión totalmente cutre de esta disciplina en los medios (creo que no he podido ser más clara...)

El sentimiento de indignación es otro de los enemigos del criminólogo, pero este es un poco más difícil de detectar, pues si bien está presente en muchas ocasiones, uno se va a acostumbrando a él, y puede llegar a ser el motor de sus acciones, en lugar de otros sentimientos más positivos.
Moverse por la rabia, la envidia o el cabreo puntual, no es buena idea; cuando se nos bajen los humos, probablemente no hayamos hecho nada productivo con esa emoción, y la historia se repetirá por innumerables motivos en un ciclo vicioso del que luego puede resultarnos muy complicado salir.

Sólo desde hace muy poco puedo decir que estoy aprendiendo a transformar esa indignación en algo positivo: ganas de aportar algo bueno a la Criminología. Cuando me enfado (y creedme, me suelo enfadar mucho cuando pongo la tele), lo que hago es preguntarme, “¿cómo te gustaría que fueran las cosas?”. Entonces hago lo posible por aportar eso que creo que falta.
En los últimos meses he escrito artículos constructivos cuya idea original surgió 'de rebote' a raiz de un momento de indignación. También he escrito cartas al Director que se han publicado, y tengo pensadas muchas otras cosas para intentar contrarrestar la negatividad que en general desprendemos los criminólogos cuando nos sentimos ignorados.

Por eso recomiendo pasar a la acción para hacer algo bueno por la Criminología en lugar de perder tiempo y energía despotricando sobre nuestra situación o criticando a otra gente; que cada uno haga lo que considere que tiene que hacer, pero hagamos algo como indivíduos que nos haga sentir orgullosos de ser criminólogos.

 Criminología y Justicia . Posted: 30 Sep 2014

Newsletter IDDD - Sem Pena é premiado no Festival de Brasília e tem pré-estreia de sucesso

Se não conseguir visualizar este email, clique aqui
set
30


DOCUMENTÁRIO 
Sem Pena é premiado no Festival de Brasília e tem pré-estreia de sucesso
Primeiro documentário do IDDD, produzido em parceria com a Heco Produções, conquistou o segundo maior prêmio da competição. Pré-estreia, ocorrida em São Paulo, recebeu mais de 400 convidados.





ATUAÇÃO JURÍDICA 

OAK Foundation financia novo projeto do IDDD

Instituto realizará, em 2015, mutirão carcerário em Centro de Detenção Provisória da Grande São Paulo.






ENCARCERAMENTO EM MASSA 
Alternativas penais na pauta dos presidenciáveis
Agenda de propostas lançada pela Rede Justiça Criminal provoca discussão sobre o tema às vésperas das eleições.


Instituto de Defesa do Direito de Defesa - IDDD - Av. Liberdade, 65 - Conj. 1101
CEP: 01503-000 - São Paulo - SP - Telefone (11) 3107 1399 - iddd@iddd.org.br

Cadeias brasileiras continuam superlotadas e sob o domínio de facções

Com quase dois presos para cada vaga, as cadeias são pouco lembradas nos discursos dos principais candidatos. Especialistas defendem maior participação da União na área



Trancado em um cubículo com outras quatro pessoas há um homem cheio de pó branco pelo corpo. O local recebe apenas um feixe de luz por uma fresta, que não se pode chamar de janela de tão pequena. O produto sobre esse cidadão é sabonete. Ele tem um tique, esfrega os braços e as pernas, principalmente quando ataca a crise de abstinência do crack. É um típico caso de um doente mental abandonado pela família, que não se lembra nem de seu próprio nome. Ele está preso na chamada “cela dos loucos” de uma das penitenciárias de São Paulo. A razão de sua prisão foi tráfico de drogas. Quando foi detido, portava meia dúzia de pedras de crack em uma das cracolândias paulistanas.

Membros de ONGs que acompanham o superlotado sistema prisional brasileiro (são quase dois presos por vaga) costumam delatar casos como esse às autoridades assim como ao organismos internacionais. Na semana passada, o Governo federal foi instado a responder a uma série de questões ao Conselho Direitos Humanos da Organização das Nações Unidas. Nos últimos anos ganharam repercussão os casos de Pedrinhas, em São Luís, e o do Presídio Central, de Porto Alegre. Em ambos há flagrantes violações de direitos humanos, com assassinatos de presos e o domínio de facções criminosas que decidem tudo, inclusive quem pode ou não comemorar o Natal. Essa, aliás, acaba sendo a síntese das prisões do Brasil.
O caos penitenciário não se limita aos maiores Estados ou às penitenciárias mais famosas. Relatórios recentes do Conselho da Comunidade e da Pastoral Carcerária mostram que as condições das cadeias do Amapá, no norte do país, e do Espírito Santo, no sudeste também estão precárias.
No Amapá, há diversas barreiras a serem enfrentadas quando se entra em uma prisão. A primeira delas é o odor que vem de dentro das celas. “Era o mau cheiro de fezes de ratos, baratas e restos de alimentos jogados no corredor. A cela estava sem água. O sanitário não funciona, não tem água. A cela está com muita sujeira antiga, não tem um local onde os presos possam se sentar”, ressalta Valdir João Silveira, o coordenador nacional da Pastoral em seu relato de inspeção.

Os números dos sistema penitenciário brasileiro

  • 513.713 detentos
  • 310.687 vagas
  • 287 detentos para cada grupo de 100 mil habitantes (é a quarta maior taxa do mundo, atrás dos EUA, China e Rússia). A média do mundo é de 177 presos por 100 mil habitantes
  • 37% deles ainda não foram julgados (são provisórios)
  • 57% são negros ou pardos
  • 51% têm entre 18 e 29 anos
  • 23% foram presos por crimes contra patrimônio sem violência contra outras pessoas
  • 26% foram detidos por tráfico de drogas
No caso do Espírito Santo, o problema ocorre até em penitenciárias que foram terceirizadas. “Estivemos em uma prisão em que os presos tem 60 segundos para tomar banho e relatam diversas agressões por parte dos funcionários”, ressaltou Rafael Custódio, advogado na ONG Conectas e membro do Conselho da Comunidade.
De norte a sul do país há problemas de superlotação, ineficiência do Judiciário, que demora para julgar os casos (37% ainda esperam julgamento), e um encarceramento em massa que dificilmente é combatido pelos Governos estaduais. No Brasil, cabe a cada Estado promover suas políticas prisional e de segurança pública. Uma das críticas dos especialistas é exatamente essa, de que falta uma maior participação da União na elaboração de programas conjuntos. E por isso, o assunto é deixado fora da pauta eleitoral ou, quando muito, abordado superficialmente.
“A principal resposta que se dá no combate ao crime é prendendo. Mas o encarceramento nem sempre é a melhor solução. Nos últimos 20 anos a população carcerária só aumentou, mas a criminalidade não diminuiu”, ponderou o advogado Custódio. Ao lado de outros especialistas no assunto, ele defende a redução das penas de crimes não violentos e de tráfico de pequenas quantidades de drogas por medidas alternativas, como a prisão domiciliar ou a prestação de serviços comunitários.
Hoje, cerca de 26% da massa carcerária foi presa por tráfico e 23% por crimes não violentos, como furto, estelionato e apropriação indébita. “Não são todos, mas vários deles poderiam estar cumprindo a pena de uma outra maneira”, afirmou Custódio. O resultado, conforme esse estudioso do assunto, é um Estado que anuncia ao mundo que está prendendo cada vez mais, mas que não dá condições de recuperação ao seu detento.
Nesse contexto, vários especialistas dizem que é difícil fugir de uma pergunta mais acadêmica do que prática: como ensinar a pessoa a viver em liberdade tirando a liberdade dela?

O que os candidatos prometem?

Dilma Rousseff (PT) - Defende uma maior integração com os Estados e o reforço do Plano Estratégico de Fronteiras e o Programa de Apoio ao Sistema Prisional que destina recursos para que as administrações estaduais possam construir unidades prisionais.
Marina Silva (PSB) - Quer promover mutirões carcerários e reformar as unidades prisionais. Pretende incentivar o cumprimento de penas alternativas, a justiça restaurativa para a superação de conflitos e estimular penas de restrição da liberdade como alternativas às penas de privação da liberdade. Quer estabelecer mecanismos que permitam à sociedade civil fiscalizar a execução das penas e reduzir a demanda de encarceramento massivo. Planeja desenvolver um programa nacional de apoio aos egressos.
Aécio Neves (PSDB) - Defende a ampliação de sistemas de informações gerenciais sobre a população prisional. Quer construir mais prisões federais, de forma a abrigar as lideranças do crime organizado. Planeja apoiar programas de cumprimento de penas alternativas, bem como o apoio à adoção de instrumentos de vigilância eletrônica de apenados. Deve implantar parcerias com entidades não governamentais e privadas para o gerenciamento de presídios.
Pastor Everaldo (PSC) - Pretende que todos os condenados por crimes reparem as perdas sofridas por suas vítimas. É a favor de separar os presos por tipo de delitos praticados. Defende uma reforma no sistema processual para reduzir o número de recursos e regalias. Quer transferir as penitenciárias para o sistema privado.
Luciana Genro (PSOL) - Pretende acabar com a “guerra às drogas” por meio, dentre outros, da descriminalização da maconha. Acredita que essa medida reduzirá parte da população carcerária. Quer priorizar o cumprimento de penas alternativas e a progressão de regime. Planeja promover programas de educação, treinamento profissional e trabalho para a reinserção social dos apenados. Pretende ampliar a participação da União na política penitenciária dos Estados.
Eduardo Jorge (PV) - Defende a construção de complexos penitenciários que recuperem os cidadãos respeitando os direitos humanos. Quer ampliar as defensorias públicas e incentivar os detentos a trabalharem, o que ajudaria na reinserção deles na sociedade.

Colapso carcerário


A mesma população que rejeita presídios em suas cidades é a que cobra mais eficiência da Justiça para tirar de circulação o infrator da lei
O cineasta Michael Haneke poderia ter se inspirado em um caso ocorrido neste ano em Santo André (SP) para emocionar as plateias do mundo todo com o longa “Amor”.
No filme e na história do ABC Paulista, um casal de idosos vive um drama quando a mulher adoece e, paulatinamente, vai definhando. Nos dois casos, o marido, sem suportar mais ver o sofrimento da companheira, elege a morte como alívio e mata a mulher. Em “Amor”, o marido se suicida. No ABC, Enrique Gomez, 78, foi preso.
Outro caso para reflexão é o de um pai que, às vésperas do Dia das Crianças, furtou uma boneca para dar à filha e ficou preso por meses. Esses são apenas alguns exemplos que nos levam a concluir que falta um olhar mais humanizado a respeito do encarceramento. Esse pai que furtou uma boneca, assim como o marido que se comoveu diante do padecimento da mulher, deveriam ocupar celas já lotadas do nosso sistema penitenciário?
Em São Paulo, a população carcerária corresponde a 40% dos presos de todo o país. Há hoje mais de 219 mil pessoas encarceradas, o quádruplo desde 1995. Ingressam no sistema prisional, em média, 306 presos por dia. Com a construção de 49 penitenciárias, das quais 16 já foram inauguradas, o governo paulista gerará mais 50 mil vagas.
Haverá, sem dúvida, um impacto muito positivo, mas, se levarmos em conta a progressão do número de presos –São Paulo é o Estado que mais prende no país– seria necessário construir um presídio e meio por mês com capacidade para 500 presos para atender à demanda.
E se a opção do governo paulista fosse a de investir em construções mensais, teríamos ainda de lidar com a resistência da população e das prefeituras em aceitar a construção de presídios em seus municípios. A mesma população que repudia presídios instalados em suas cidades é a que cobra eficiência da polícia e da Justiça para tirar de circulação o infrator da lei penal. Quer vê-lo atrás das grades, de preferência bem distante.
Por outro lado, o Executivo ainda enfrenta diversas ações perpetradas pela Defensoria Pública ou pelo Ministério Público com o objetivo de desativar prisões que não estariam adequadas às normas internacionais. Isso ocorre mesmo considerando que, desde a implosão do Carandiru, o governo vem investindo de forma ininterrupta na melhoria do sistema carcerário. E estamos longe de situações extremas, como a do Complexo de Pedrinhas, no Maranhão, onde presos chegaram a ser decapitados por facções rivais.
Diante do avanço do número de presos a cada dia, onde iremos conter a liberdade de tantos? Podemos, sim, antever um colapso do sistema carcerário, e esse problema não pode ser computado apenas à competência do Executivo.
É necessário que se abra uma discussão que envolva todos os atores desse processo –que inicia com a prisão do acusado de um crime e vai até a sentença definitiva. Esse debate deve envolver uma alternativa penal à privação da liberdade, que permite ao pequeno infrator prestar serviços à comunidade, mantendo o vínculo familiar e social.
As decisões não podem continuar sendo tomadas dentro de espaços restritos e sem um amplo debate.
ELOISA DE SOUSA ARRUDA, 52, procuradora de Justiça, é secretária da Justiça e Defesa da Cidadania do Estado de São Paulo
——————————-
Fonte Folha de São Paulo 

2ª Turma concede suspensão condicional do processo a deputado acusado de embriaguez ao volante

Na sessão desta terça-feira (30), a Segunda Turma do Supremo Tribunal Federal (STF), por unanimidade, recebeu denúncia do Ministério Público Federal (MPF) contra o deputado federal Gladson de Lima Cameli (PP-AC) por embriaguez ao volante, crime previsto no artigo 306 da Lei 9.503/1997 (Código de Trânsito Brasileiro) e lhe concedeu o benefício da suspensão condicional do processo, nos termos da Lei 9.099/1995 (Lei dos Juizados Especiais). O parlamentar deverá realizar pagamento de prestação pecuniária a entidade assistencial pelo prazo de dois anos, conforme proposta do MPF.
Consta na denúncia do MPF que, no dia 31 de janeiro de 2012, em operação de rotina da Polícia Militar do Distrito Federal, o veículo conduzido pelo deputado federal foi abordado. Na ocasião, o parlamentar realizou o teste do etilômetro, que indicou concentração de álcool de 1,14 mg por litro de ar expelido pelos pulmões, valor superior ao permitido em lei – acima de 0,33 miligrama é caracterizado o crime de embriaguez ao volante.
O MPF ressaltou que o fato encontra tipificação no artigo 306 do Código de Trânsito Brasileiro e, após análise de folha de antecedentes criminais do denunciado, propôs a suspensão condicional do processo, de acordo com as disposições do artigo 89* da Lei 9.099/1995 e do artigo 77 do Código Penal, sugerindo o benefício nos seguintes termos: doação pessoal, bimestral, durante dois anos, de um salário mínimo ao Instituto Vicky Tavares – Vida Positiva, que atende crianças portadoras do vírus HIV, sediada em Brasília (DF).
Em defesa prévia, o acusado alegou improcedência da denúncia, reservando-se a discutir o mérito da acusação durante a fase de instrução processual. Manifestou-se ainda pela aceitação da proposta de suspensão processual, nos termos apresentados pelo MPF.
Ao analisar o Inquérito, a relatora afirmou que os elementos fáticos e jurídicos contidos nos autos autorizam recebimento da denúncia. Segundo a ministra, “a peça acusatória descreve satisfatoriamente todos os elementos configuradores de prática do ilícito penal, descrito no artigo 306, do Código de Trânsito Brasileiro, presentes os indícios suficientes de autoria e materialidade, necessários à instauração da ação penal”.
Destacou também que o STF firmou orientação sobre a possibilidade de suspensão condicional do processo em casos análogos, “sendo legítima e proporcional a condição suspensiva consistente no pagamento de prestação pecuniária a entidade assistencial indicada pelo próprio MPF para obtenção do benefício”.
Por fim, a ministra votou pelo recebimento da denúncia, com sursis processual, nos termos propostos pelo MPF. O voto foi seguido por unanimidade pela Segunda Turma.
MR/AD
*Art. 89. Nos crimes em que a pena mínima cominada for igual ou inferior a um ano, abrangidas ou não por esta Lei, o Ministério Público, ao oferecer a denúncia, poderá propor a suspensão do processo, por dois a quatro anos, desde que o acusado não esteja sendo processado ou não tenha sido condenado por outro crime, presentes os demais requisitos que autorizariam a suspensão condicional da pena.
Notícias STF. Terça-feira, 30 de setembro de 2014

terça-feira, 30 de setembro de 2014

Homem é absolvido depois de passar quase dez anos preso em SP

Quase dez anos depois de ser preso sob acusação de latrocínio (roubo seguido de morte), um homem de 29 anos foi absolvido pelo Tribunal de Justiça de São Paulo por falta de provas. A corte avaliou que a condenação se baseou apenas em supostos depoimentos de parte dos réus à polícia — que não foram confirmados no processo — e numa denúncia anônima.
Segundo a denúncia do Ministério Público, ele e outros cinco homens haviam participado de um assalto a uma loja na zona leste de São Paulo, que resultou na morte do dono do estabelecimento, atingido por um tiro. O réu havia sido condenado a 23 anos e 4 meses de prisão, e a sentença foi confirmada pelo TJ-SP e transitou em julgado em 2006.
A Defensoria Pública do estado apresentou ação de revisão criminal, com o argumento de que o rapaz havia sido condenado com base em meros indícios alegados durante a fase de inquérito policial e não comprovados judicialmente. Nenhuma das quatro testemunhas-chave do processo o reconheceu como participante do crime: dois funcionários identificaram apenas três outras pessoas, que entraram na loja, e nem o autor confesso do disparo mencionou a presença dele.
Preso aos 19 anos, quando trabalhava como servente de pedreiro e ajudante de entregas, o homem deixou a Penitenciária de Flórida Paulista em junho, mas a informação só foi divulgada nesta segunda-feira (29/9) pela Defensoria. A unidade, com capacidade para 844 pessoas, abriga hoje mais que o dobro: 1.782, conforme dados da Secretaria de Administração Penitenciária paulista. Com informações da Assessoria de Imprensa da Defensoria Pública de SP.
Revista Consultor Jurídico, 29 de setembro de 2014.

Pesquisar este blog